mayo 3, 2026
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Internacional

Uno de cada ocho argentinos necesita más de un empleo para subsistir

“De la casa al trabajo y del trabajo a casa”. Una frase que utilizó el expresidente argentino Juan Domingo Perón en un discurso a trabajadores para incentivar la desmovilización en tiempos virulentos y que, años más tarde, inmortalizaría en una frase de culto el trovador argentino Facundo Cabral, frase que ya no representa la realidad de los y las trabajadoras del país.

“Es más bien de un trabajo a otro trabajo”, dice Lucrecia, 42 años, periodista y, desde marzo de este año, ayudante de una abogada. “Termino en la redacción y me voy a Tribunales a hacer los trámites que me piden. Después sí, vuelvo a mi casa, pero a trabajar en algunas notas freelance por fuera del medio que me emplea en relación de dependencia. “Si no, no llego ni a mitad de mes”, confiesa a BioBioChile.

La de Lucrecia es la realidad de 11,9% de argentinos, que se encuentran pluriempleados para subsistir. El guarismo, que viene aumentando desde 2015 cuando era 8%, se aceleró casi un punto porcentual entre el segundo trimestre de 2023 y el de 2025, durante el mandato de Javier Milei. Y no hay señales de mejora: de acuerdo a un informe de la consultora Delfos, el 43% de los jóvenes busca trabajo, no por falta de uno, sino por insostenibilidad de su nivel de vida.

Federico Pastrana, economista director de CP consultora, identifica en diálogo con BioBioChile dos características que impulsan este fenómeno cada vez más común en Argentina: “Una, la principal, es la de mantener ingresos. La gente tiene que tener más laburos (empleos) para sostener el nivel de vida que tenía antes”.

A la licuación de los ingresos se le suma la disponibilidad del trabajo en plataformas. “Hay una combinación de una necesidad de buscar trabajar más horas con la posibilidad de hacerlo con el empleo en plataformas, sobre todo en las ciudades. Antes, tener un empleo adicional para complementar ingresos era mucho más difícil”.

Héctor tiene 51 años y su trabajo principal es como programador freelance. Son las 23:30 de un domingo y está manejando un Uber para llegar a fin de mes. “Antes me alcanzaba y me sobraba con mi trabajo, pero ahora no estoy pudiendo entre el alquiler, mi hijo, los servicios”, cuenta. Héctor se compró un auto para alquilar de Uber y, dice, tiene el turno mañana y tarde cubiertos, pero por la noche no. “Y si no lo laburo yo, pierdo”. Por eso, sigue manejando. En seis horas se va a tener que levantar para mantener una reunión con un cliente de Europa.

Cuando le pregunto si en algún momento del día descansa, piensa un segundo. “En el Uber, cuando no hay viajes, escucho música. Eso es lo más parecido al descanso que tengo”.

En números

Según el último informe de la consultora CIFRA-CTA (enero de 2026), entre los terceros trimestres de 2023 y 2025 se crearon 486.600 nuevos puestos de trabajo, pero el 85% correspondió a trabajadores informales por cuenta propia. En el mismo período, los puestos asalariados registrados —con obra social (cobertura médica), vacaciones, aportes— cayeron en 222.300. La construcción y la industria, los dos grandes empleadores del país, perdieron en conjunto 122.800 puestos formales privados. El empleo que se destruyó era de calidad; el que se creó, no.

Los salarios registrados promedio perdieron 5,8% de poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023, mes previo a la asunción de Milei. Si se mide con una canasta de consumo más actualizada, la caída trepa al 9,8%. El salario mínimo, vital y móvil quedó reducido en 2025 al 66,7% de su valor de 2023, ubicándose por debajo de los niveles de la década de 1990. La masa salarial, como porción del producto, bajó del 44,7% al 43,4%. Los trabajadores producen igual o más, pero se llevan menos.

“Estamos en un marco de trabajo más frágil, más inestable, con menos ingresos y con más volatilidad. La estabilización macroeconómica está entrando en una fase más bien regresiva y recesiva, y la dinámica de los ingresos, sobre todo de los salarios y jubilaciones en los últimos años, que son más de 10 millones de personas, muestra un deterioro muy importante”, explica Pastrana.

Y la tendencia no se detiene. Según el último informe de CP Consultora (abril 2026) los salarios de convenio cayeron un 1,9% real en marzo, con los aumentos paritarios corriendo muy por debajo de una inflación que ese mes llegó al 3,4%. El salario privado registrado acumula ya seis meses consecutivos de retroceso en términos reales, y se ubica 4,3% por debajo de los niveles de enero de 2025. El sector público está peor: sus salarios se encuentran 18,3% abajo respecto a noviembre de 2023.

Un día en la vida de un pluriempleado

“Hoy salí a las 7 de la mañana de mi casa y llegué a las 20:30. Hice tres trabajos: dos en relación de dependencia y uno freelance”, cuenta Gabriel, músico y docente de 38 años. “Duermo cinco horas al día y la plata sigue sin alcanzarme”, añade. En su trabajo principal, una institución privada de educación media, les da a sus alumnos trabajos prácticos para poder completar, en el tiempo muerto, tareas que se pagan por hora en proyectos independientes para el exterior.

“Esos trabajos freelance, que antes hacía como complemento para ahorrar, hacer un viaje o reformar algo de mi casa, se convirtieron en una necesidad. Mi sueldo docente y del programa de orquestas juveniles del gobierno me alcanzan apenas para cubrir mi parte del crédito hipotecario, que comparto con mi pareja, los servicios y no llego a cubrir mi tarjeta de crédito. No tengo una vida ostentosa, tampoco austera, pero no hago grandes gastos. Y, cada vez, son menos”, señala.

Con sus tres trabajos y cinco horas de sueño, Gabriel igual busca más. No por ambición. Por necesidad aritmética: “Hoy un compañero me preguntó qué planes tenía para el fin de semana largo”. Su respuesta fue: “Ojalá trabaje mucho”.





Fuente: Diario el día