La versión GT3 del Porsche 911 es una de las más pasionales, teniendo un claro enfoque a la deportividad y a la eficacia en circuito. Este modelo estará muy pronto disponible en los concesionarios, pero acabamos de descubrir algunos de los test preproducción a los que ha sometido. Y no nos dejan indiferente.

Para empezar, debemos recordar que el nuevo Porsche 911 GT3 de la generación 992 mantiene el propulsor bóxer de 4 litros y admisión atmosférica. Ahora rinde 510 CV y 470 Nm. Entrega la potencia máxima a las 8.400 rpm, aunque estira hasta las 9.000 vueltas, algo de lo que muy pocos coches pueden presumir.

Comentan desde la marca de Stuttgart que el motor estuvo funcionando sobre un banco durante más de 22.000 horas. Afirman que durante esas pruebas simulaban los perfiles de circuitos, haciendo funcionar el propulsor a máximo rendimiento durante mucho tiempo. Tanto es así que, una vez montado sobre el coche, se fueron a rodar al óvalo de Nardò para completar 5.000 kilómetros seguidos a una velocidad constante de 300 km/h, parando solo a repostar.

Por otro lado, los ingenieros también han prestado mucha atención a la aerodinámica. Como muchos de vosotros sabréis, se trata del primer 911 de calle monta un alerón trasero suspendido, siendo similar al utilizado por los 911 RSR y 911 GT3 Cup de competición. Dice Porsche que este nuevo diseño de alerón permite reducir las pérdidas de flujo y que, además, genera una sustentación bien equilibrada.

Pero nunca es sencillo encontrar con la tecla ideal, y todo ser probado y revisado varias veces. Realizaron unas 700 simulaciones y luego dedicaron más de 160 horas de la puesta a punto del coche en el túnel de viento, que se dice pronto. El resultado es que a 200 km/h con la configuración de serie se genera un 50 % más de carga que en el GT3 predecesor. Por supuesto, la carga es configurable modificando los ajustes del alerón para adaptarse de una forma u otra a cada pista o estilo de conducción.

No solo tiene elementos que son muy similares a los de nuestros coches de competición, los métodos de desarrollo también son semejantes. En nuestro túnel de viento ultramoderno de Weissach no nos limitamos a ir en línea recta, simulamos todas las situaciones de conducción imaginables. Provocamos balanceos, cabeceos y guiñada para simular las influencias físicas en la pista.

Fuente – Porsche

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