Julio César Chávez y los demonios que le dieron la pelea al campeón de México

Julio César Chávez y los demonios que le dieron la pelea al campeón de México

15/09/2017 9:49:00
El famoso campeón del boxeo aceptó tras muchos ruegos que Space hiciera una serie sobre su turbulenta vida, que implica pobreza, fama, narcotráfico, violencia y drogas. Sabiendo que habrá pasajes que no le gustarán, quiere que quede el mensaje de que el triunfo se gana con esfuerzo y se pierde por no tener los pies sobre la tierra.


Una mano tambaleante toma una pistola y entre el llanto, Julio César Chávez (55), “el campeón” de México, se lo pone en la sien. Clic. Nada. Clic. Nada tampoco. La vida le estaba dando otra oportunidad al ídolo mexicano que nacido en una rancha de Culiacán, llegó a ganar cinco títulos mundiales de boxeo y vencer 107 peleas de 115, pero que cayó en desgracia debido a la “decisión más estúpida y pendeja que pude tomar: hacerle a las drogas y al alcohol”.

Con la escena del fallido suicidio arranca “El César”, la serie de Space que se estrena el 18 de septiembre y que en dos temporadas y 26 capítulos, cuenta el auge y caída de uno de los mexicanos más queridos, a aquel que llaman “El” campeón, como si fuera el único o al menos el único que les importa. El respeto y la idolatría se nota en la factura de la serie protagonizada por Armando Hernández y por donde pasaron 400. El tema central, “Arre César”, es de Molotov. No se escatimó en producción, pero pese a ello, él no quería recordar. Hacer una serie de su vida significaba eso, pero tras seis meses de ruegos, sobre todo de su familia, accedió a contar su historia, aunque sabe que habrá pasajes que no le van a gustar. Y hoy parece más decidido que nunca a hablar de todo.

De chaqueta de terciopelo negro y un collar de diamantes con una cruz, habla con este medio sin ocultar sus sentimientos. Y hoy está sensible. La serie se terminó dedicando a su hermano, quien murió recientemente al resistirse a un supuesto asalto en Sinaloa. “Murió el ‘borrego’, mi otro hermano tiene cáncer y Julio y Omar (sus hijos boxeadores), perdieron, parece que todo me pasa a mí”, se lamenta llevándose las manos al rostro.

No es la primera dificultad de su vida. Esa escena del revólver existió: “Fue una escena muy triste para mí, yo todavía pelaba andaba en la droga. Me habían operado del codo y me dijeron ‘no vas a volver a pelear’. Tenía una demanda de Don King (su promotor), otra demanda del gobierno mexicano, me quería meter a la cárcel; y otra demanda de mi esposa porque la había golpeado porque era drogadicto. Me sentía totalmente destrozado y dije no quiero vivir más, me voy a matar y toda mi familia ahí, llorando”. Después de los dos disparos fallidos, su cuñado le quitó el arma y salió el tercer disparo. Cuenta que salió al patio, se arrodilló, miró al cielo “y vi la silueta de Dios”. ¿Revelación divina? No. “Seguí tomando y drogándome. Después estuve a punto de matar a mi hermano”.

Para superar sus adicciones pasó “los cuatro meses más amargos de toda vi mi vida”, pues lo que se suponía era una clínica de rehabilitación, terminó siendo un galpón donde dormía en el suelo junto a “120 cabrones todos cochinos” y comía verdura podrida. “Yo lloraba y decía ‘Dios mío, qué hice para merecer esto, cómo es posible que el gran campeón mexicano esté aquí, en este pinche cochinero, teniendo una mansión afuera. Pero tal vez era lo que yo necesitaba. Porque teniendo todo el dinero del mundo, yo vivía en un pinche cuartito, drogándome. Tal vez era lo que yo necesitaba para valorar lo que yo tenía afuera y lo estaba despreciando”. Ahora tiene dos clínicas de rehabilitación. “Me dedico a rescatar a la gente que no ha podido salir, para que vean que sí se puede, que no todo en la vida es el dinero, la gloria y la fama”, relata el ahora también comentarista deportivo.

-Usted lo tenía todo, ¿qué le faltaba que lo buscó en la droga?:
“Fue muy triste porque me convierto en el mexicano más querido y yo no podía salir de la casa porque la gente me asediaba. Me llevaba encerrado en mi casa o salía escondidas (…) me sentía vacío, solo, porque la gente no me dejaba ser yo (…) y ¿qué fue lo que busqué?, lo más estúpido y pendejo, que fue la droga”.

-¿Cuál fue la clave?
“Es sumamente difícil, complicado, hijo de la chingada, ¡me ha costado tanto!, pero me sirvió el ‘sólo por hoy’. Sólo por hoy no voy a drogarme, sólo por hoy no voy a tomar. Y alejarse de los amigos que consumen”, dijo recordando momentos antes que él no fue narcotraficante, pero que tenía amigos que sí lo fueron.

Lo que espera de la serie es que la gente entienda que el triunfo “se gana en base al esfuerzo, disciplina, y constancia” y que los excesos vienen por “no tener los pies en la tierra”.

SU OPINIÓN SOBRE EL BOXEO ACTUAL Y SUS HIJOS:

Basándose en su experiencia, a los deportistas les recomendó tener un asesor que los aconseje bien. En su caso, todos los boxeadores de México le piden consejos, “menos mis hijos (…) pero hay que dejar que se tropiecen hasta que entiendan los cabrones, porque escuchan a sus amigos. Así era yo también”.

A los que manejan talentos jóvenes, les recomendó que “le echen ganas, pero que cuiden a sus boxeadores “porque a veces los tiran a los leones y se los comen. A los boxeadores hay que saberlos llevar: una pelea fácil, una pelea dura, una fácil, una dura”.

Sobre el boxeo actual, comenta que los encuentros como el de Floyd Mayweather y Conor Mc Gregor, dijo que le hacen un “daño tremendo al deporte”, porque “si le hubieran pegado a Mayweather, ¿cómo hubiera quedado el boxeo mundial?. Imagínate que, con todo respeto, un pendejo que jamás ha boxeado, le ganara al mejor boxeador de los últimos 10, 15 años. Tiene mucho de mercadotecnia”, opinó.

Sobre la derrota estrepitosa de su hijo, Julio César Chávez Junior ante el Canelo, no oculta su impotencia: “Fue muy triste, me hubiera gustado que tirara golpes, pero desafortunadamente el cuerpo no le respondió”.

Chávez asegura que no se siente el mejor y más grande boxeador de México, porque “cada campeón en su época ha sido grande” y que si se trata de admiración, admira a “todo aquel que triunfa. A todo el que triunfa le tego mucho respeto y admiración porque se chingó a base de esfuerzo sacrificio, perseverancia y disciplina”.

Y en ese contexto es que terminó admirando al actor Armando Hernández, quien le dará vida en la serie. En principio, dijo “y este quién es, ¡no lo conoce ni su madre!”, pero terminó por agradecerle su dedicada admiración.

ARMANDO HERNÁNDEZ: “PERSONIFICAR A JULIO REQUIRIÓ DE UN ESFUERZO MAYOR”:

Armando Hernández (32)es una actor mexicano de series y TV que antes de hacer el rol de Chávez, venía haciendo un conocido papel cómico, por lo que interpretar al “campeón”, fue un giro total y la oportunidad de su vida.

Según el mismo contó a Soychile.cl, se entrenó seis meses antes de comenzar a todar. De tres comidas diarias pasó a siete, y de 69 kilos, pasó a 63, “pero con todo en su lugar”.

Para entrenar tuvo el apoyo del campeón Ramón Europas y vio muchos videos y entrevistas de Chávez.

“Más que una coreografía (en las peleas), hacíamos los movimientos de esa misma pelea y fue muy laborioso porque cada pelea la hacíamos durante un día, tomaba entre 12 y 15 horas. Mis contrincantes la mayoría eran boxeadores profesionales, me cuidaron mucho”.

El pelear como Chávez fue uno de los desafíos, pues “no va a faltar el espectador que sepa de boxeo y no queremos que sea una ofensa para ellos”.

¿Qué fue lo más complejo del papel? “Todo era complicado porque su vida no es fácil y ser el campeón 120 días requería un esfuerzo mayor al que nunca había estado expuesto. Pero fue muy gratificante también. Yo no tenía ningún tipo de prejuicios, que sí los hay alrededor de él. Y lo que queremos es eso. Mostrar lo humano que es. Si de por sí ya lo admiraba, ahora es mayor mi admiración”.

“Todos en algún momento hemos caído en nuestras vidas por alguna razón y creo que todos somos capaces de seguir ante cualquier adversidad y en la serie nos enfocamos en eso más allá de que si se manejó en esferas políticas, si se manejó en el narcotrafico, pues tenía amistades ahí (…) Mi estandarte es que tenemos una vida para ser ordinarios y una oportunidad para ser extraordinarios y esta era mi oportunidad y la gente va a tener la oportunidad de ver algo que no es solamente entretenimiento”.

Fuente Soy Chile

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